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Dolores. Comer chocolate y no acabar como una foca.

Post-10

 

Para entender la afirmación, hay que matizar algunos aspectos nutricionales.

Todos los alimentos aportan energía al ser digeridos y metabolizados por nuestro organismo. Esta energía es aportada en forma de hidratos de carbono o glúcidos, proteínas y grasas.

La energía se mide en Kilocalorías (Kcal). De manera que, los alimentos con más kilocalorías, aportan más energía y, por tanto, más combustible a nuestro organismo. Todos los alimentos, sólidos y líquidos que tomamos, constituyen las entradas.

Por otra parte, cada persona a lo largo de un día el consumo de energía, se realiza de 3 formas distintas:

– Consumo vital, el corazón latiendo, los pulmones llenándose de aire…

– Actividad física, que se realiza subiendo escaleras, andando…

– Gasto mínimo por poner en funcionamiento el sistema durante la digestión.

Así, pues estos tres gastos forman las salidas de energía.

 

De manera que, si hacemos balance entre las entradas y las salidas, obtenemos 3 posibles resultados:

– Balance = 0. Ingerimos las mismas kcalorías que gastamos. El peso corporal se mantiene.

– Balance +. La energía ingerida es superior a nuestra actividad física. Por lo tanto, nuestro cuerpo almacenará el exceso en forma de grasas para periodos de escasez.

– Balance -. La energía ingerida es menor a la utilizada, por tanto nuestro cuerpo echará mano de las reservas de grasa acumuladas.

Por tanto, si nos encanta el chocolate y, no queremos engordar, sólo tenemos que compensar las kilocalorías que nos aporta y o bien, aumentar nuestra actividad física o bien comeremos menos cantidad de alimentos.

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